Anclajes.
Los anclajes son una técnica usada en PNL (programación neurolingüística) que nos ayuda a mantenernos en un estado emocional concreto.
En nuestro caso, nos ayuda a mantenernos en un estado vibracional concreto.
Un anclaje, por ejemplo podría ser escuchar continuamente una canción que nos motive y nos eleve el ánimo. Ver una imagen concreta que nos motive. Una frase que suba nuestro nivel de fuerza, un objeto que al verlo o al tocarlo nos sirva de recordatorio para que podamos decir nuestras afirmaciones. Y a este punto es al que quería llegar.
Muchos de los que me conocen, saben que desde el principio he usado los anclajes en formas de piedras. Piedras pequeñas, de manera que sea cómodo llevarlas en el bolsillo en cualquier momento del día.
En mi caso, y debido a mi conexión con el mar, gusto de llevar alguna piedra en el bolsillo, a la que llamo piedra de la gratitud y que me sirve para recordar varias cosas de mi estado del ser.
Primero para recordar que puedo dar las gracias por un montón de cosas y segundo para formular mi afirmación mentalmente, como por ejemplo, yo soy mi deseo cumplido, yo soy luz, yo soy fuerza, yo soy energía positiva…depende de la afirmación que toque.
Es una manera de ayudar a nuestro subconsciente a reorganizarse a través de la repetición.
Es una manera de recordarte a lo largo del día lo maravilloso que eres y que puedes hacer, ser, o tener cualquier cosa.
Puedes personalizar tu piedra de la gratitud y la energía positiva con alguna palabra que te motive.
Anclaje Positivo:

• Provoca Emociones Agradables
• Refuerza nuestra Confianza y nos mantiene conectados
• Producen Alegría
• Te hace sonreír

Curiosidad
¿A nivel psicológico, cuál es el origen del anclaje?

Iván Pávlov fue un fisiólogo (no filósofo) ruso que recibió el Premio Nobel en 1904. Pávlov es conocido por sus experimentos con perros, del que salió la fórmula del reflejo condicionado. Pávlov observó junto a su ayudante E.B. Twimyer, que los perros salivaban cuando existía presencia de alimentos durante los experimentos, y se les ocurrió la idea de que esto podía ser resultado de una actividad psicológica. Realizó el conocido experimento consistente en hacer sonar un metrónomo (a 100 golpes por minuto, aunque popularmente se cree que utilizó una campana o silbato justo antes de dar alimento en polvo a un perro, llegando a la conclusión de que, cuando el perro tenía hambre, comenzaba a salivar nada más al oír el sonido del metrónomo (aparato que en ocasiones utilizan los músicos para marcar el ritmo).

 

( Todas las personas que quieran tener una piedra anclaje personalizada puede escribir a todoesposibledospuntocer@hotmail.com)